Una bomba de tiempo que finalmente explotó
Vecinos denunciaron durante años los riesgos de la fábrica de pinturas. El municipio hizo la vista gorda. Ahora, un incendio tóxico obligó a evacuar cien personas. La Justicia deberá investigar, pero nadie irá preso.
El jueves, la localidad de Moreno vivió horas de terror. Un incendio en una fábrica de pinturas provocó una columna de humo tóxico que obligó a evacuar a más de 120 personas en un radio de diez cuadras. Escuelas, viviendas y comercios quedaron vacíos por el peligro de intoxicación. Veinte dotaciones de bomberos trabajaron todo el día para controlar las llamas.
El saldo, milagrosamente, no incluye muertos. Pero no por mérito del Estado, sino por pura casualidad. Los vecinos de la zona lo saben bien: “Hace años que denunciamos que esta fábrica es una bomba de tiempo”, dijo Graciela Fernández, que tuvo que salir corriendo con sus dos hijos. “El municipio nunca nos escuchó”.
Las denuncias existían. Estaban en la mesa de la Secretaría de Control Urbano de Moreno, en la Defensoría del Pueblo, incluso en la Justicia de Paz. Pero nadie actuó. ¿Por qué? Porque clausurar una fábrica cuesta votos. Porque el dueño paga las tasas municipales. Porque en la Argentina del siglo XXI, la seguridad industrial es un chiste.
El fiscal de turno anunció que investigará si la empresa cumplía con los protocolos de seguridad. Promete ser “riguroso”. Pero todos sabemos cómo terminan estas causas: en un archivo, después de unos años, cuando ya nadie se acuerda del humo negro que casi asfixia a cientos de personas.
El daño ambiental, por su parte, es incalculable. Suelo contaminado, aire tóxico, napas posiblemente envenenadas. Los vecinos volvieron a sus casas, pero nadie les garantiza que no enfermarán en cinco o diez años. Y por supuesto, no hay plan de remediación. No hay multa ejemplar. No hay funcionario responsable.
Moreno fue apenas un aviso. Pero en la Argentina de la desregulación y el “Estado mínimo”, es solo cuestión de tiempo para que otra bomba de tiempo explote. La próxima, quizás, con víctimas fatales. Y entonces sí, habrá titulares, marchas, promesas y nada más.



