El viernes 31 de julio de 2026, un violento tornado asociado a una tormenta supercelular impactó en el centro-sur de la provincia de Santa Fe, causando destrozos en zonas rurales y dejando al menos una persona con heridas leves.
El fenómeno se originó en las inmediaciones de María Juana y avanzó hacia el sudeste, ganando intensidad hasta convertirse en un embudo de gran tamaño que afectó principalmente a Colonia Santa Irene, en el departamento San Jerónimo, cercano a la localidad de Bernardo de Irigoyen. También se reportaron daños en San Genaro, a unos 100 kilómetros de Rosario.
Según el Centro de Monitoreo Climático y Meteorológico de Santa Fe, el tornado registró ráfagas de viento estimadas entre 100 y 120 kilómetros por hora. El meteorólogo Mario Navarro explicó que “es un tornado por la intensidad y el ancho que tiene la banda del vórtice”, y añadió que “hay un canal de destrucción que demuestra cómo el sistema va destruyendo todo a su paso”.
El temporal dejó importantes daños materiales: voladura de techos en establecimientos rurales, caída de árboles y destrozos en infraestructura agropecuaria. Una mujer sufrió lesiones leves, aunque no se reportaron víctimas fatales.
El fenómeno se produjo en el marco de un fuerte sistema de tormentas que también afectó al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde se registraron precipitaciones récord para el mes de julio. El SMN mantuvo alertas naranjas y amarillas por tormentas en varias provincias. Las redes sociales se llenaron de impactantes videos del embudo, que se movía entre los campos levantando tierra y polvo.



