El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió durante varios días de julio alertas roja, naranja y amarilla por frío extremo en la Patagonia, con temperaturas mínimas que en algunos puntos del sur argentino llegaron a los -20 °C. El organismo calificó el episodio como “histórico” y advirtió que las condiciones representaban un riesgo alto para toda la población, incluso para personas sin factores de riesgo.
La situación más crítica se concentró en Santa Cruz, provincia que permaneció bajo alerta roja durante gran parte de la semana del 20 al 26 de julio. Según los reportes del SMN, las mínimas en esa provincia alcanzaron los -11 °C, mientras que en sectores del oeste santacruceño la sensación térmica perforó la barrera de los -20 °C. El Calafate registró una temperatura mínima de -16,2 °C y se convirtió en la ciudad más fría del país, seguida por Perito Moreno con -12,8 °C. En Río Mayo, la térmica llegó a los -19 °C.
El resto de la Patagonia tampoco escapó al rigor invernal. Chubut mantuvo alerta roja en su sur, con localidades como Sarmiento y los departamentos Escalante y Florentino Ameghino bajo advertencia. Tierra del Fuego, en tanto, permaneció bajo alerta amarilla, con mínimas de hasta -10 °C en Río Grande y sensaciones térmicas que alcanzaron los -15,3 °C.
A las temperaturas extremas se sumaron nevadas intensas. El SMN emitió alertas amarillas por nieve para la cordillera de Chubut, Neuquén y Río Negro, donde se previeron acumulaciones de entre 20 y 50 centímetros. En la Ruta Nacional 23, un colectivo de larga distancia despistó debido al hielo y la nieve acumulada sobre la calzada. Las autoridades recomiendan extremar precauciones y evitar la exposición prolongada al frío.
El episodio se extendió durante varias jornadas y recién comenzó a ceder hacia el viernes 24 de julio con el ingreso de aire templado, aunque nuevas alertas volvieron a activarse hacia el 28 de julio por el avance de otra masa de aire polar. La Patagonia vivió así uno de los inviernos más crudos de los últimos años.



