El presidente Javier Milei puso en el centro del debate político la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), una iniciativa que el Gobierno considera prioritaria para la segunda mitad del año. La propuesta, que fue presentada ante legisladores de La Libertad Avanza y ministros del Gabinete, establece como eje central que el Banco Central tenga como única función preservar el valor de la moneda, dejando de lado los múltiples objetivos que, según el mandatario, generaron décadas de inflación.
El proyecto, que busca revertir la reforma impulsada en 2012 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, prohíbe el financiamiento del Tesoro Nacional mediante emisión monetaria y fortalece la autonomía de la entidad. Además, endurece el régimen de responsabilidades para las autoridades que utilicen al BCRA para financiar el déficit fiscal. Milei calificó la iniciativa como “el fin de 91 años de estafa a los argentinos”.
La reforma generó fuertes cruces con ex autoridades del Banco Central. Luego de que Mercedes Marcó del Pont y Miguel Pesce advirtieran sobre los riesgos de otorgar mayor autonomía al organismo, el Presidente respondió con dureza en redes sociales: “Si estos dos analfabetos económicos se quejan es una buena señal”. Marcó del Pont cuestionó la propuesta al considerar que la política monetaria debe estar al servicio de la política económica general.
En sintonía con el Gobierno, el Fondo Monetario Internacional respaldó la reforma y la consideró “fundamental para fortalecer la independencia, la gobernanza y la rendición de cuentas del Banco Central”. El proyecto, que aún debe ser girado al Congreso para su tratamiento legislativo, se enmarca en el paquete de transformaciones institucionales que la administración libertaria busca impulsar en esta nueva etapa de gestión.



