Este miércoles, un grupo de jubilados volvió a movilizarse frente al Congreso para reclamar por el aumento de sus haberes. El Gobierno respondió con un desmedido operativo de seguridad, que incluyó vallados, efectivos y móviles que bloquearon accesos clave, generando caos en el tránsito de la zona.
El operativo también incluyó el uso de gases lacrimógenos, chorros de agua a presión y balas de goma, reproduciendo escenas de represión que se repiten semana a semana.
Alrededor de las 16:30, la Policía Federal detuvo a Camila Luciana Rey y Jazmín Orellana, fotógrafas de ATE, mientras realizaban su labor. Según testigos, fueron reducidas boca abajo en el piso y trasladadas a la Alcaidía 4, en Zavaleta 425.
Las detenciones generaron indignación entre los manifestantes y trabajadores de prensa, recordando casos anteriores como el de Pablo Grillo, herido en marzo por un disparo de gendarmería y que todavía requiere intervenciones quirúrgicas.
Los manifestantes denunciaron la falta de respuestas a sus demandas: “Venimos siempre a manifestarnos los miércoles y lo único que recibimos es represión. Soluciones no tuvimos ninguna. Mi exesposa sufre ELA y el PAMI le niega la kinesiología a domicilio”, relató un jubilado a C5N.



